Narrativa breve
Narrativa breve Traía un montón de plumas de gallina, y manzanas secas, y hojas de tabaco, y harapos, y zapatos viejos, y azufre, y asafétida, y algo más; lo amontonó sobre una cierta extensión de placa de hierro, en el suelo, pegándole fuego. Cuando éste hubo tomado impulso, no llegué a comprender cómo era posible que el mismo cadáver pudiera soportarlo. Cuanto habíamos experimentado hasta entonces era poesía comparado con aquel tremendo olor; pero, entendámonos bien, el primitivo olor sobresalía en medio de todos los demás, tan soberano como siempre. De hecho parecía como si todos aquellos otros resabios le dieran más empuje; y, ¡vaya!, ¡con qué abundancia se desparramaba! No hice estas reflexiones allí dentro (no hubo tiempo para ello), sino en la plataforma. Y mientras huía hacia ésta, Thompson cayó medio ahogado, y antes de que yo le arrastrase al exterior, como lo hice, cogiéndolo por el cuello, estuve en un tris de caer yo mismo desvanecido. Cuando recobramos el sentido, Thompson dijo completamente abatido:
—No nos queda más remedio que quedarnos en la plataforma, capitán. Tenemos que permanecer aquí quiérase o no. El gobernador quiere viajar solo, se ha empeñado en ello. Así que él tiene que ganar la partida.
Y seguidamente añadió: