Narrativa breve
Narrativa breve —A eso iba. Su padre querÃa casarlo con una muchacha de alcurnia, por su fortuna y su refinamiento. Él se negó. Dijo que se casarÃa por amor o no se casarÃa. Entonces tuvieron unas palabras. Luego las cosas se complicaron por cuestiones de polÃtica. Éste no es partidario del rey o el emperador o lo que quiera que sea, y el asunto salió a la luz, y él tuvo que abandonar el paÃs. No puede volver hasta dentro de dos años, cuando termine la condena, o lo meterán en la cárcel y, además, se lo harán pagar con creces.
El señor Gray se incorporó en la cama, visiblemente exaltado.
—Mujer, que me quede muerto aquà mismo si no es verdad que me he dicho cuarenta veces: «Este fulano es rey o algo por el estilo». ¡Ya lo creo que sÃ! Sencillamente lo sabÃa; algo parecÃa indicármelo. ¡Pero, diantre, esto viene caÃdo del cielo!
—Pues yo también he tenido siempre la impresión de que no era un hombre vulgar y corriente.
—Mujer —en voz baja—, ¿no te has dado cuenta de que le ha echado el ojo a nuestra Mary? Dime: ¿No te has dado cuenta?
—Pues, como tú dices, alguna vez se me ha pasado por la cabeza… pero, claro, él es un hombre de tan alta posición y tan rico…