Narrativa breve
Narrativa breve Miércoles. He pasado un período desparejo. Anoche escapé y cabalgué toda la noche lo más rápido que pude, esperando salir del Parque y ocultarme en alguna otra región antes de que empezaran los problemas; pero no lo logré. Alrededor de una hora después de la salida del sol, estaba cabalgando a través de una llanura florecida donde miles de animales estaban pastando, dormitando o jugueteando entre si, de acuerdo con su deseo, cuando de pronto estalló una tempestad de ruidos horribles y en un instante la llanura era una conmoción frenética y cada animal estaba destruyendo al vecino. Supe lo que significaba: Eva había comido de aquel fruto y la muerte había llegado al mundo… Los tigres comieron mi caballo, sin prestar atención cuando les ordené desistir, y me habrían comido a mí si me hubiese quedado, cosa que no hice, porque me aparté a gran velocidad… Encontré este sitio, fuera del Parque y estuve bastante c& modo por unos días, pero ella me encontró. Me encontró y nombró el lugar como Tonawanda dice que parece eso. En realidad no sentí pena porque viniera, porque por aquí hay poco para comer y ella trajo algunas de aquellas manzanas. Me sentí obligado a comerlas, tanta hambre tenía. Iba contra mis principios, pero encuentro que estos principios no tienen fuerza auténtica sino cuando uno está bien alimentado… Ella llegó cubierta de arbustos y montones de hojas y cuando le pregunté qué quería decir semejante desatino y se las arranqué y las tiré; ella soltó una risita y se ruborizó. Nunca antes había visto a alguien soltar una risita y ruborizarse y me pareció algo indecoroso e idiota. Ella dijo que pronto sabría cómo era yo mismo. Fue cierto. Hambriento como estaba, bajé la manzana a medio comer — por cierto la mejor que hubiera visto nunca, si se consideraba lo avanzado de la temporada— y me arreglé yo mismo con las ramas y hojas tiradas y después le hablé con cierta severidad y le ordené que fuera a buscar más y que no se exhibiera de ese modo. Ella lo hizo y después de esto nos arrastramos bajando hasta donde había estallado la batalla entre las bestias salvajes y recogimos algunas pieles y le hice preparar un par de trajes adecuados para las ocasiones públicas. Son incómodos, es cierto., pero elegantes y eso es lo que importa en la ropa… Descubro que ella es buena compañera. Veo que yo estaría solitario y deprimido sin ella, ahora que he perdido mi propiedad. Por otra parte, ella dice que se ha ordenado que trabajemos para vivir de ahora en adelante. Ella será útil. Yo controlaré.