Narrativa breve
Narrativa breve Quisiera dejarlo ir, pero ella no quiere saber nada. ParecÃa algo cruel y no gustarle a ella; y puede que tenga razón. PodrÃa sentirse más solo que nunca; porque si yo no encontré otro, ¿cómo podrÃa encontrarlo eso?
Cinco meses después. No es un canguro. No, porque se sostiene tomado del dedo de ella y asà da unos pocos pasos sobre las patas traseras y después se cae. Probablemente sea algún tipo de oso; y sin embargo no tiene cola —todavÃa— ni piel, salvo en la cabeza. Sigue creciendo
—esa es una circunstancia curiosa, porque los osos terminan de crecer antes que eso. Los osos son peligrossos — desde nuestra catástrofe— y no dejaré que éste ande paseando por el lugar, mucho más sin un bozal puesto. Le ofrecà a ella conseguirle un canguro si deja que éste se vaya, pero fue inútil: está decidida a hacemos correr todo tipo de riesgos tontos, creo. Ella no era asà antes de perder la cabeza.
Una quincena después. Le examiné la boca. Aún no hay peligro: tiene un solo diente. Aún no tiene cola. Ahora hace más ruido que nunca antes… y sobre todo de noche. Me mudé. Pero regresaré, por la mañana, a desayunar y ver si tiene más dientes. Si tiene muchos dientes será el momento de dejarlo it; con o sin cola, porque un oso no necesita cola para ser peligroso.