Narrativa breve
Narrativa breve Tiene gustos ordinarios y no es bondadoso. Cuando fui allí ayer al anochecer se había escurrido hacia abajo y estaba tratando de atrapar los pequeños peces manchados que juegan en la charca y tuve que arrojarle un terrón para hacerlo subir otra vez al árbol y que los dejara en paz. ¿Será que sirve para eso? ¿No tiene corazón? ¿No tiene ninguna compasión por esas pequeñas criaturas? ¿Puede ser que esté pensado y fabricado para un trabajo tan desagradable? Tiene ese aspecto. Uno de los terrones le dio atrás de la oreja y empleó el lenguaje. Me dio un escalofrío, porque era la primera vez que yo oía el habla, salvo la mía. No entendí las palabras, pero parecían expresivas.
Cuando descubrí que podía hablar sentí un interés nuevo por él, porque me encanta hablar; hablo todo el día y en sueños, también, y soy muy interesante, pero si tuviera otro con quien hablar podría ser dos veces más interesante y nunca me detendría, silo deseara.
Si este reptil es un hombre, ¿no es un eso, verdad? Eso no sería gramatical, verdad? Creo que sería un el. Eso creo. En ese caso uno lo analizaría gramaticalmente así: nominativo, él; dativo, para él; posesivo, de él. Bueno, lo consideraré un hombre y lo llamaré él hasta que resulte ser alguna otra cosa. Esto será más útil que tener tantas incertidumbres.