Narrativa breve
Narrativa breve Había una filtración en alguna parte. Una semana más tarde el «conde de Fontainebleau» y su extraordinaria fortuna eran la comidilla del pueblo. Se decía asimismo que el conde prodigaba atenciones a Mary Gray abiertamente, y que John Gray y su esposa —él con insistencia y ella sin mucha convicción— rogaban a Mary que considerara con actitud favorable su petición de mano.
La verdad era que Mary se hallaba en un considerable aprieto. Se esforzaba por acomodarse a los deseos de sus padres, pero de noche y en secreto no podía resistirse a besar cierto retrato y llorar ante cierto rizo de pelo.
Un día el conde pasó una hora con David Gray, en el despacho de éste, charlando acerca de diversos asuntos. Gradualmente, dirigió la conversación hacia el tema del matrimonio, y se disponía por fin a hablar de sus esperanzas respecto a Mary Gray cuando de pronto otras cuestiones reclamaron la atención de David fuera de allí. En el aburrimiento de la espera, el conde se entretuvo con la inspección de los documentos esparcidos sobre la mesa o a la vista en cajones parcialmente abiertos. Leyó con gran interés un papel en concreto y a continuación dijo:
—No estaba de más asegurarse, y ahora he salido de dudas. Era un falso rumor.