Narrativa breve
Narrativa breve —¡Dejádmelo! ¡Dejádmelo! ¡Me ha insultado cincuenta veces sin compasión y nada me impedirá ajustarle las cuentas!
VIA eso de las diez de la mañana siguiente el conde entró en la casa de John Gray, y el corazón de John Gray se alegró una vez más. Su excelencia ofrecÃa un aspecto demacrado, exhausto y abatido. Dijo:
—Ausentarme de esta casa es para mà un suplicio. Sólo aquà se encuentra la felicidad. Mi corazón se consume. ¡PermÃtame ver a Mary! Su plegaria fue atendida sin dilación. Apareció Mary. Los demás se retiraron. El conde dijo:
—TenÃa que venir. No podÃa vivir donde tú no estuvieras. He intentado con todo mi empeño renunciar a ti, por tu bien, pero era superior a mis fuerzas. MÃrame: observa en cada pelo de mi cabeza y cada rasgo de mi cara el testimonio de los tormentos que he padecido. No podÃa conciliar el sueño; no hallaba reposo. He venido para abandonarme a tu merced, para implorarte compasión, para suplicarte por mi vida. No puedo vivir sin ti. Lo he intentado con todo mi empeño, cruel empeño, y he fracasado. Apiádate de mÃ.