Narrativa breve
Narrativa breve Caía por su peso que Hugh Gregory era el asesino. Eso todos lo reconocieron, mal que les pesara. No obstante, la mayoría de la gente opinaba que no había actuado movido por sórdidos impulsos, sino por un incontenible deseo de venganza tras soportar continuadas ofensas durante mucho tiempo. Hugh se declaró inocente sin el menor titubeo, pese al fatídico cúmulo de pruebas circunstanciales que lo señalaban como culpable. Su declaración de inocencia pareció tan sincera que algunos vecinos del pueblo dudaron momentáneamente de sus conclusiones previas; pero sólo momentáneamente, porque alrededor de media tarde se encontró un cuchillo ensangrentado —propiedad de Hugh, como muchos sabían— oculto en el colchón de plumas de su cama. Una insignificante mancha roja en la funda del colchón reveló la diminuta incisión practicada en la tela a fin de introducir el cuchillo.