Narrativa breve
Narrativa breve Para el hombre es una embajadora divina, un ministro plenipotenciario, un representante especial del Creador. Lo infesta en la cuna; se adhiere en ramos a sus pegajosos párpados; zumba y lo pica y lo fastidia, le roba el sueño a él y las fuerzas a su madre en las largas vigilias que dedica a proteger al hijo de la persecución de esta plaga. La mosca atormenta al enfermo en su cama, en el hospital, en su lecho de muerte hasta su último suspiro. Lo atormenta en las comidas; antes busca pacientes que sufren enfermedades mortales y asperosas; camina por sus heridas, se unta las piernas con un millón de gérmenes capaces de infligir la muerte; luego llega a la mesa de ese hombre sano y se limpia esas cosas en la manteca y descarga su intestino de excrementos y gérmenes tifoideos en sus comidas. La mosca arruina más organismos humanos y destruye más vidas humanas que toda la multitud de mensajeros de infelicidad y agentes letales de Dios juntos.