Narrativa breve
Narrativa breve Acepta que Dios da a cada hombre su temperamento, su disposición, al nacer; acepta que el hombre no puede por medio de ningún proceso cambiar este temperamento, sino que debe permanecer siempre bajo su dominio. Pero si en el caso de un hombre está lleno de pasiones tremendas, y totalmente privado de ellas en el caso de otro hombre, es justo y racional castigar a uno por sus crímenes; y recompensar al otro por abstenerse de cometerlos.
A ver, consideremos estas curiosidades.
Temperamento (Disposición):
Tomemos dos extremos de temperamento: la cabra y la tortuga.
Ninguna de esas dos criaturas hace su propio temperamento, sino que nace con él, como el hombre, y como el hombre, no puede cambiarlo.
El temperamento es la Ley de Dios escrita en el corazón de cada ser por la propia mano de Dios, y debe ser obedecido, y lo será a pesar de todos los estatutos que lo restrinjan o prohíban, emanen de donde emanaren.