Narrativa breve
Narrativa breve El más duro de todos los castigos se administró a personas que de ninguna manera pudieron haber merecido tan horrible suerte: las 32.000 vírgenes. Se palpó sus partes privadas para asegurarse que aún poseían el himen sin romper; después de esta humillación se las echó de la tierra que fuera su hogar, para ser vendidas como esclavas; la peor de las esclavitudes y las más humillante: la esclavitud de la prostitución, la esclavitud de la cama, para excitar el deseo y satisfacerlo con sus cuerpos; esclavitud para cualquier comprador, ya fuera un caballero o un rufián sucio y basto.
Fue el Padre el que infligió este castigo inmerecido y feroz a esas vírgenes desposeídas y abandonadas, cuyos padres y parientes Él mismo había asesinado ante sus ojos. ¿Y mientras tanto ellas Lo rezaban para que las compadeciera y rescatara? Sin duda alguna.
Esas vírgenes eran ganancia de guerra, botín. Él reclamó su parte y la obtuvo. ¿Para qué Le servían las vírgenes a Él? Examinen mi historia más adelante y lo sabrán.