Narrativa breve
Narrativa breve Para entonces el «avisador» alcanzaba ya dimensiones impresionantes. Tenía cuarenta y siete rótulos con los nombres de las diversas dependencias y chimeneas, y ocupaba el espacio de un armario ropero corriente. El timbre era del tamaño de una palangana y había sido instalado sobre la cabecera de nuestro lecho. Un alambre iba desde la casa al alojamiento del cochero en la caballeriza, y junto a su almohada tenía otro timbre de padre y muy señor mío.