Narrativa breve

Narrativa breve

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—De ecos, señor; de ecos. Primero compró un eco de Georgia. Era un eco de cuatro voces. Después compró uno de seis en Maryland. Hecho esto, tuvo la fortuna de encontrar uno de trece repeticiones en Maine. En Tennessee le vendieron, muy barato, uno de catorce, y se lo vendieron barato porque necesitaba reparaciones, pues una parte de la roca de reflexión estaba partida y se había caído. Supuso que, mediante algunos millares de dólares, podría reconstruir la roca y elevarla para aumentar su poder de repetición. Desgraciadamente, el arquitecto no había hecho jamás un solo eco, y en vez de perfeccionar el de mi tío, lo echó a perder completamente. Antes de que se emprendiera el trabajo el eco hablaba más que una suegra; después podía confurdírselo con una escuela de sordomudos. Mi tío no se desanimó y compró un lote de ecos de dos golpes, diseminados en varios Estados y territorios de la Unión. Obtuvo un descuento del 20 por 100, en atención a que compraba todo el lote. La fortuna empezó a sonreírle, pues encontró un eco que era un cañón Krupp. Estaba situado en Oregón, y le costó una fortuna. Usted sabrá, sin duda, que en el mercado de ecos, la escala de precios es acumulativa, como la escala de quilates en los diamantes. Las expresiones son casi las mismas en uno y otro comercio. El eco de un quilate vale diez dólares más que el terreno en que está situado. Un eco de dos quilates, o voces, vale treinta dólares, más el precio del terreno; un eco de cinco quilates vale novecientos cincuenta dólares; uno de diez, trece mil dólares. El eco que mi tío tenía en Oregón, bautizado por él con el nombre de "Eco Pitt", porque competía con el célebre orador, era una piedra preciosa de veintidós quilates, y le costó ciento dieciséis mil dólares. El terreno salió libre, porque estaba a cuarenta millas de todo lugar habitado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker