Principe y mendigo
Principe y mendigo Cuando terminó el desayuno, ésta dijo al rey que lavara los platos. Semejante orden dejó de una pieza un instante a Eduardo y lo puso al borde de la rebelión; pero en seguida se dijo:
—Alfredo el Grande cuidó de los pasteles, y sin duda habría lavado también los platos. Por consiguiente, he de probarlo.