Principe y mendigo
Principe y mendigo Sintióse dentro floreo de trompetas, y el tío del príncipe, el futuro gran duque de Somerset, salió de la verja, ataviado con un jubón de brocado negro y una capa «de raso carmesí con flores de oro, y ribeteada con redecillas de plata». Volvióse, se quitó la gorra adornada con plumas, inclinó su cuerpo en profunda reverencia y empezó a retroceder de espaldas, saludando a cada escalón. Siguió prolongado son de trompetas y la proclamación: «¡Paso al alto y poderoso señor Eduardo Príncipe de Gales!». En lo alto de los muros de palacio prorrumpió en estrépito atronador una larga hilera de rojas lenguas de fuego; la gente apiñada en el río estalló en potente rugido de bienvenida, y Tom Canty, causa y héroe de todo aquello, apareció a la vista, e inclinó levemente su principesca cabeza: