Tom Sawyer detective
Tom Sawyer detective ECHAMOS a andar detrás de Jim y Lem, hasta llegar a los escalones posteriores de la cerca de la cabaña en la que el viejo Jim habÃa estado cautivo, cuando le concedimos la libertad[4]; aquà llegaban los perros, arremolinándose alrededor de nosotros, para decirnos ¡hola!, y también habÃa luces encendidas en la casa, de modo que ya no sentÃamos miedo, pero, cuando Ãbamos a trepar la cerca para pasar al otro lado, Tom dijo:
—¡Espera! Siéntate aquà un momento. ¡Por George!
—¿Qué pasa? —dije yo.
—Pasa bastante —respondió él—. ¿No esperabas acaso que fuésemos nosotros los primeros en contar a la familia, a quién habÃan matado más allá de los sicomoros, además de todo acerca de los tunantes que lo han hecho, y sobre los diamantes que le han quitado al cadáver, adornarlo todo bellamente y tener la gloria de haber sido los únicos que conocen la historia, mucho mejor que cualquier otro?
—Vaya, pues claro que sÃ. No serÃas tú mismo, Tom Sawyer, si dejaras pasar tal oportunidad. Me parece que el relato no sufrirá precisamente por falta de adornos, cuando empieces a festonear los hechos —respondà yo.
