Tom Sawyer detective
Tom Sawyer detective Casi me muero de alegría. Creí que Tom iba a volar hasta donde estaba su tía y arrancarle la cabeza de un abrazo; pero, creedme, permaneció sentado allí como una roca y no dijo una sola palabra. Me dieron ganas de ponerme a llorar viéndole actuar tan tontamente, cuando se presentaba tan majestuosa oportunidad ante nosotros. De hecho, podríamos llegar a perderla si Tom no demostraba que era agradecido y considerado. Pero él se quedó allí sentado, pensando y pensando, hasta que me sentí tan consternado que ya no sabía qué hacer; entonces dijo, muy tranquilo…, y yo es que le habría matado por ello:
—Bueno —dijo— lo siento muchísimo, tía Polly, pero creo que tendrán que disculparme… de momento.
La tía Polly se quedó tan atontada y furiosa por el descaro y la frialdad del comentario, que no pudo pronunciar palabra por espacio de medio minuto por lo menos, y esto me dio la oportunidad de dar un codazo a Tom y susurrarle:
—¿Eres tonto o qué? ¿Despreciar una oportunidad tan buena como ésta y arrojarla a la basura?
Pero él ni siquiera se inmutó. Me respondió farfullando:
