Tom Sawyer detective
Tom Sawyer detective Era un rectángulo, del tamaño de una tumba; la lluvia había hecho que se hundiera un poco la tierra, y que se viera su forma. Estuvimos de pie allí, durante un minuto, mirándonos el uno al otro, y no pronunciamos palabra. Cuando el perro había escarbado unos cuantos centímetros, cogió algo y tiró de ello: era una manga y un brazo. Tom exhaló una especie de grito ahogado, y dijo:
—Huck, tengo la impresión de que… lo hemos encontrado.
Me sentí fatal. Echamos a correr por el camino hasta alcanzar los primeros hombres que pasaban. Fueron a por una pala a la cabaña, y desenterraron el cuerpo. En mi vida he visto semejante alboroto. Aún no se podía decir nada sobre el rostro, pero no había necesidad de ello. Todo el mundo decía:
—¡Pobre Júpiter: ésas son sus ropas, hasta el último andrajo!
Inclinaba la cabeza hacia uno u otro lado, y emitía otro aullido.
Algunos salieron corriendo a desparramar la noticia y llamar al Juez de paz para levantar un sumario, en tanto Tom y yo nos fuimos a casa a la velocidad del rayo. Tom estaba entusiasmado y casi sin aliento cuando irrumpimos en la casa, donde estaban el tío Silas, tía Sally y Benny. Tom gritó: