Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Aterrizamos, pero aquello no resultó tan interesante como había creído, ya que no pudimos encontrar el sitio adonde fueron para coger el tesoro. Aun así, era muy interesante tan sólo el hecho de poder ver la colina donde algo tan maravilloso había sucedido. Jim dijo que no se la habría perdido aunque hubiera tenido que pagar tres dólares por verla. Y yo pensaba lo mismo.
Sin embargo, tanto para nosotros dos, como creo que para cualquiera, nos parecía prodigiosa la manera como Tom podía llegar a un país tan extraño y grande como aquél, ir derechito a encontrarse con la colina, y distinguirla entre millones de otras colinas muy parecidas, sin más recursos que su talento y sabiduría. Hablamos sobre el asunto una y otra vez, pero no pudimos averiguar cómo lo hacía. Tenía la mejor cabeza que yo hubiese visto; todo lo que le faltaba era la edad para ser famoso, como el Capitán Kidd[15] o George Washington. Os apuesto que a ellos les hubiese resultado más difícil que a Tom encontrar la colina, aun con todos sus talentos; Tom atravesó el Sahara y lo señaló con el dedo, con más facilidad que si hubieseis encontrado un negro en un ramillete de ángeles.
Encontramos una charca de agua salada y raspamos un poco de sal de la orilla para aplicarla sobre la piel del león y del tigre, para que pudieran mantenerse hasta que Jim las curtiera.