Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Pero Jim estaba tan muerto de risa que se atragantó y no pudo seguir, y Tom estaba tan furioso al ver de qué modo tan impecable yo lo había hecho quedar por los suelos, y cómo había utilizado sus mismos argumentos en su contra dejándolos reducidos a meras trizas, que todo lo que pudo decir fue que cada vez que nos oía a Jim o a mí intentando discutir se avergonzaba del género humano. Yo no dije nada, ya estaba bastante contento. Cada vez que logro salirme con la mía de ese modo, no me gusta andar pavoneándome por ahí como mucha gente suele hacer, pues me parece que, de estar yo en su lugar, no me gustaría que él anduviese pavoneándose tampoco. Es mejor ser generoso, eso es lo que yo pienso.