Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero —Bueno, entonse creo que está bien, porque si ello no lo sabÃan, no sirve de nada que uno pobre inorante como nosotro, lo supiéramo. É nuestro debé atacá y hasé lo mejor que podamo. Al mismo tiempo, siento pena por eso pagano, porque…, amo Tom, la parte má difÃsil de todo esto é matá gente que a uno le resulta extraña y que no le ha hecho daño alguno. Ej eso, te da cuenta. Si fuésemoj hasta donde están ello, sólo nosotro tré, y dijésemo que tenÃamoj hambre, y le pidiésemoj algo que comé, pué tal ves fuesen como lo negro y el resto de la gente, ¿no te parese? Pué ello nos lo darÃan, yo sé que lo harÃan; y entonse…
—Entonces ¿qué?
—Bueno, amo Tom, ésta é mi idea: No tiene sentido, no podemo matá a eso pobrej extranhero que no nos han hecho ningún daño, hasta que no tengamoj algo de práctica…, eso lo sé perfetamente, amo Tom, claro que lo sé perfetamente. Pero si cogiésemoj un hacha o dó, sólo tú, Huck y yo, nos deslizásemo por el rÃo, luego de que la luna se oculte, y matásemoj a esa familia enferma que está en Sny, y le prediésemo fuego a la casa, y…
—¡Oh, cállate! Me cansas. No quiero discutir más con gente como tú y Huck Finn; siempre os estáis yendo por las ramas, y no tiene ningún sentido estar intentando razonar una cosa que es pura teologÃa para las leyes que protegen los inmuebles.