Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Sin embargo, él ya se habÃa bajado, asà que era nuestro momento de seguirle. Entonces oà un fuerte grito, y me di la vuelta… ¡y vi que la ciudad estaba cayendo rápidamente por debajo de nosotros! Me dio tanto miedo que me puse enfermo. Jim se volvió gris y no podÃa articular palabra. Tom no decÃa nada pero estaba muy entusiasmado. La ciudad continuó cayendo, cada vez más bajo, y más bajo, y parecÃa que nosotros no podÃamos hacer nada más que permanecer colgados en el aire y quedarnos quietos. Las casas iban haciéndose pequeñas y más pequeñas, y la ciudad iba uniéndose cada vez más, los hombres y los carros parecÃan hormigas y escarabajos arrastrándose por allÃ, las calles eran como rendijas y luego hilos; y entonces todo se fundió y ya no habÃa más ciudad, aquello era tan sólo una gran costra sobre la tierra, y me pareció que uno podrÃa ver rÃo arriba y rÃo abajo unos miles de kilómetros, aunque por supuesto no se veÃa tanto. Al cabo de poco tiempo, la tierra era una pelota… tan sólo una bola redonda, de color apagado, con rayas brillantes, que serpenteaban y se ovillaban a su alrededor: eran los rÃos. El tiempo se estaba volviendo bastante frÃo. La viuda de Douglas siempre me habÃa dicho que el mundo era redondo como una pelota, pero yo nunca habÃa hecho caso de aquellas supersticiones suyas, y por supuesto, de ésa especialmente, porque yo podÃa ver, yo mismo, que el mundo tenÃa forma de plato, y que además era plano. SolÃa subir la colina, mirar a mi alrededor, y comprobarlo por mà mismo, porque creo que la mejor manera de estar seguro de una cosa es ir y examinarla por sà mismo, y no creerla solamente porque te la cuenten los demás. Pero ahora tenÃa que darme por vencido, la viuda tenÃa razón. Esto es, tenÃa razón sobre el resto del mundo, pero no la tenÃa con respecto a la parte de él en la que se encuentra nuestro pueblo: esa parte tenÃa la forma de un plato, y era plano, eso puedo jurarlo.