Tom Sawyer en el extranjero
Tom Sawyer en el extranjero Hizo que Tom dirigiese la nave para todos los lados y de cualquier manera, y le enseñó todo en casi nada de tiempo, y Tom dijo que era muy fácil. Hizo que la nave descendiera hasta rozar el suelo, y le hizo dar vueltas tan cerca de las praderas de Illinois que uno podría hablar a los granjeros y oír todo lo que decían perfectamente claro; les arrojaba papeles impresos contándoles cosas del globo que iba rumbo a Europa. Tom adquirió tal habilidad que podía dirigir el globo derecho hacia un árbol hasta estar a punto de tocarlo y luego salir disparado como un rayo hacia arriba, rozándole la copa. Sí, y también aprendió a hacerlo aterrizar, y lo hacía de maravilla, podía posarse sobre una pradera con la suavidad de la lana; pero justo en el momento en que intentábamos bajar, el profesor decía:
—¡No! ¡No lo haréis!
Y volvía a alzarse hacia el aire de nuevo.
Aquello era horroroso. Yo comencé a suplicarle que nos dejase bajar, Jim también lo hizo, pero sólo conseguíamos enfurecerle más, y empezó a dar vueltas rabiosamente con la mirada enloquecida. A mí me tenía espantado.