Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo Su historia fue muy extensa, pero la parte que tenÃa un interés más inmediato para mà era la siguiente. Dijo que yo era prisionero de sir Kay, y siguiendo las costumbres establecidas, serÃa arrojado a una mazmorra y abandonado a mi suerte hasta que mis amigos pagaran el rescate, a no ser que por azar me pudriese antes de que ellos llegaran. Consideré que la primera alternativa tenÃa mayores ventajas, pero no me detuve a darle más vueltas al asunto, en ese momento el tiempo era demasiado precioso. También me dijo Clarence que la cena en el gran salón estarÃa al terminar, y que tan pronto como se iniciaran los tratos sociales y las tandas de bebida sir Kay me harÃa conducir allà para exhibirme ante el rey Arturo y sus ilustres caballeros de la Mesa Redonda, y ufanarse de la proeza realizada al capturarme, y que probablemente exagerarÃa un poco, pero que faltarÃa yo a los buenos modales si tratase de rectificar, y además no serÃa una actitud demasiado prudente, y que, una vez finalizada mi exhibición, entonces, ¡hala!, a las mazmorras, pero que él, Clarence, hallarÃa la manera de venir a visitarme de vez en cuando, me darÃa ánimos y me ayudarÃa a enviar un mensaje a mis amigos.
¡Un mensaje a mis amigos! Le di las gracias, era lo menos que podÃa hacer ante aquel ofrecimiento, y en ese momento llegó un lacayo para decir que requerÃan mi presencia; Clarence me hizo pasar, me condujo hasta un lado y se sentó junto a mÃ.