Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo
Interior de la caverna de Merlín. Clarence, yo y cincuenta y dos jóvenes ingleses, despiertos, brillantes, instruidos y de mente pura. Al amanecer había enviado orden a las fábricas y a todas mis empresas y proyectos importantes para que dejasen de trabajar, desalojaran las instalaciones y se retirasen a una distancia prudente, pues todo iba a saltar por los aires tras la explosión de las minas secretas, «y no especificándose en qué momento ocurrirá, deben evacuarse de inmediato». Aquella gente me conocía y tenía confianza en mi palabra. Desalojarían sin perder un minuto, yyo podría tomarme mi tiempo para fijar la fecha de la explosión. Ni a uno solo de ellos se le ocurriría merodear por allí mientras la explosión estuviese pendiente, aunque transcurriese un siglo entero.
