Un yanqui en la corte del rey Arturo
Un yanqui en la corte del rey Arturo El jefe no ha movido un músculo. Duerme como una rosa. Si no despierta hoy comprenderemos cuál es el sueño que duerme, y su cuerpo será conducido hasta uno de los rincones más recónditos de la caverna, donde jamás podrá ser encontrado ni profanado. En cuanto al resto de nosotros..., bueno, hemos acordado que si alguno consigue escapar con vida de este lugar lo consignará aquà mismo y lealmente ocultará el manuscrito junto al jefe, nuestro querido y buen lÃder, pues, vivo o muerto, este escrito es suyo.
