Abel Sánchez
Abel Sánchez —Helena —le decÃa Abel—, ¡eso de JoaquÃn me quita el sueño…!
—¿El qué?
—Cuando le diga que vamos a casamos no sé lo que va a ser. Y eso que parece ya tranquilo y como si se resignase a nuestras relaciones…
—¡SÃ, bonito es él para resignarse!
—La verdad es que esto no estuvo del todo bien.
—¿Qué? ¿También tú? ¿Es que vamos a ser las mujeres como bestias, que se dan y prestan y alquilan y venden?
—No, pero…
—¿Pero qué?
—Que fue él quien me presentó a ti, para que te hiciera el retrato, y me aproveché…
—¡Y bien aprovechado! ¿Estaba yo acaso comprometida con él? ¡Y aunque lo hubiese estado! Cada cual va a lo suyo.
—SÃ, pero…
