Niebla
Niebla Todo estaba dispuesto ya para la boda. Augusto la querÃa recogida y modesta, pero ella, su mujer futura, parecÃa preferir que se le diese más boato y resonancia.
A medida que se acercaba aquel plazo, el novio ardÃa por tomarse ciertas pequeñas libertades y confianzas, y ella, Eugenia, se mantenÃa más en reserva.
—Pero ¡si dentro de unos dÃas vamos a ser el uno del otro, Eugenia!
—Pues por lo mismo. Es menester que empecemos ya a respetarnos.
—Respeto… Respeto… El respeto excluye el cariño.
—Eso creerás tú… ¡Hombre al fin!
