Diálogo de las cosas acaecidas en Roma
Diálogo de las cosas acaecidas en Roma ¿Por qué no? Si os lo dieron por amor de Dios, ¿por qué no lo perderéis por amor de Dios? Claro está que todos los verdaderos cristianos con tal condición poseemos estos bienes temporales, que estemos aparejados para dejarlos cada vez que viéremos cumplir asà a la honra y gloria de Jesucristo y al bien de la cristiandad. Pues, ¿cuánto más de veras deberÃan de hacer esto los clérigos y cuánto más de veras lo deberÃa de hacer el Vicario de Jesucristo?
ARCEDIANO:
Vos estáis tan santo que no cumple tomarme con vos. Cierto no os habrÃamos menester en Roma.
LACTANCIO:
Ni aun yo querrÃa vivir entre tan ruin gente.
ARCEDIANO:
¿Cómo la que ahora hay?
LACTANCIO:
Ni aun como la que habÃa; que entre ruin ganado no hay que escoger.
ARCEDIANO:
Cómo, ¿y teneisnos a nosotros por tan malos como aquellos desuellacaras?