Diálogo de las cosas acaecidas en Roma
Diálogo de las cosas acaecidas en Roma
LACTANCIO:
¡Válgame Dios! ¿Es aquel el Arcediano del Viso, el mayor amigo que yo tenÃa en Roma? Parécele cosa extraña, aunque no en el hábito. Debe ser algún hermano suyo. No quiero pasar sin hablarle, sea quien fuere. DecÃ, gentil hombre, ¿sois hermano del Arcediano del Viso?
ARCEDIANO:
Cómo, señor Lactancio, ¿tan presto me habéis desconocido? Bien parece que la fortuna muda presto el conocimiento.
LACTANCIO:
¿Qué me decÃs? Luego, ¿vos sois el mismo Arcediano?
ARCEDIANO:
SÃ, señor, a vuestro servicio.
LACTANCIO:
