Diálogo de las cosas acaecidas en Roma
Diálogo de las cosas acaecidas en Roma Presentaron todos los Estados del Imperio cien agravios, que dice que recibÃan de la Sede apostólica y de muchos eclesiásticos, y en todo caso querÃan que aquello se remediase.
LACTANCIO:
¿Pues por qué no lo remediabais?
ARCEDIANO:
¡A eso nos andábamos! Ya decÃan que las rentas de la Iglesia, pues fueron dadas e instituidas para el socorro de los pobres, que se gastasen en ello, y no en guerras, ni en vicios, ni en faustos, como por la mayor parte ahora se gastan, y aun querÃan que los pueblos, y no los clérigos, tuviesen la administración de ellas. Allende de esto querÃan que no se diesen dispensaciones por dineros, diciendo que los pobres también son hijos de Dios como los ricos, y que, dando las dispensaciones por dineros, los pobres, que de razón deberÃan de ser más privilegiados, quedan muy agraviados, y los ricos, por el contrario, privilegiados.
LACTANCIO: