Diálogo de las cosas acaecidas en Roma
Diálogo de las cosas acaecidas en Roma ARCEDIANO:
Pienso yo que no.
LACTANCIO:
Pues estando vosotros en pecado con vuestras mancebas, ¿no os parece que muy ignominiosamente sois esclavos del pecado, y que os quita de él el que procura que os caséis y viváis honestamente con vuestras mujeres?
ARCEDIANO:
Bien, pero, ¿no veis que parecería mal que los clérigos se casasen y perderían mucha de su autoridad?
LACTANCIO:
¿Y no parece peor que estén amancebados y pierdan en ello mucha más autoridad? Si yo viese que los clérigos vivían castamente y que no admitían ninguno a aquella dignidad hasta que hubiese, por lo menos, cincuenta años, así Dios me salve que me parecería muy bien que no se casasen; pero en tanta multitud de clérigos mancebos, que toman las órdenes más por avaricia que por amor de Dios, en quien no veis una señal de modestia cristiana, no sé si sería mejor casarse.
ARCEDIANO: