Genio y figura
Genio y figura Pero el hombre propone, y no siempre Dios sino el diablo dispone. Nadie imaginó, por bien que en su sentir el gaucho tirase, que lo que ocurrió fue el resultado de su tino. Lo que ocurrió fue el resultado de la fatalidad más deplorable. La bala que disparó el gaucho penetró por la sien derecha en la cabeza del pobre joven y le dejó muerto en el acto.
Grande fue el pasmo y profunda la lástima de todos los cómplices en aquel horror. El mismo Pedro Lobo, disipada de pronto su cólera, se sintió afligido.
El caso, de común acuerdo, se ocultó o se disimuló para con el público. La fiebre amarilla hacÃa entonces muchas vÃctimas en RÃo. En la Tejuca no atacaba nunca aquella enfermedad, pero si alguien la traÃa a la Tejuca desde RÃo, la muerte era inevitable y rápida.
Para el público se supuso que Arturito habÃa muerto en la Tejuca de la fiebre amarilla.