Genio y figura
Genio y figura En el tiempo de que voy hablando, aportó a RÃo, como secretario de la Legación de Su Majestad Británica, un inglesito joven y guapo; probablemente tendrÃa ya cerca de treinta años, pero su rostro era muy aniñado y parecÃa de mucha menor edad. Era blanco, rubio, con ojos azules y con poquÃsima barba, que llevaba muy afeitada, salvo el bigotillo, tan suave, que parecÃa bozo y que era más rubio que el cabello. Era alto y esbelto, pero distaba no poco de ser un alfeñique. En realidad era fuerte y muy ágil y adiestrado en todos los ejercicios corporales. TenÃa talento e instrucción, y hablaba bien francés, español e italiano, aunque todo con el acento de su tierra. TenÃa modales finÃsimos, aire aristocrático y conversación muy amena cuando tomaba confianza, pues en general parecÃa tÃmido y vergonzoso, y a cada paso, por cualquier motivo y a veces sin aparente motivo, se ponÃa colorado como la grana.
No está bien que se declare aquà el verdadero nombre de este inglesito. Para designarle le daré un nombre cualquiera. El apellido Maury es muy común. Hay Maurys en Francia, Inglaterra y España. Supongamos, pues, que nuestro inglesito se llamaba Juan Maury.
