Genio y figura
Genio y figura Pronto pasó uno más, cuando ocurrió algo que, si bien hubiera debido preverse, fue muy doloroso para Rafaela. Juan Maury, trasladado por su gobierno con ascenso a una Legación de Europa, tuvo que abandonar a RÃo de Janeiro. Rafaela sintió sin duda grandÃsimo pesar, pero no le faltó energÃa para disimularle, y a los ojos del público apareció impasible y serena, asà en los dÃas que precedieron a la partida de Juan Maury como después de su partida.
Lo que pasó, durante aquellos dÃas, en el corazón de Rafaela, no lo supo más que una persona. Rafaela no se lo podÃa ni se lo querÃa decir a Madame Duval, por juzgar sobrado sublime su secreto para hacer partÃcipe de él a tan vulgar personaje. Ni podÃa ni querÃa tampoco confesarle al Padre GarcÃa, por considerar su secreto profano y por no ver en él culpa acompañada de arrepentimiento.
