Genio y figura
Genio y figura Harto notarán los que lean con atención este relato, que el más marcado rasgo del carácter de Rafaela era su propensión invencible a ser didáctica. Y no puede negarse que para educar y perfeccionar a cuantos seres la rodeaban poseÃa aptitud pasmosa. Ya hemos visto los milagros que obró en su D. JoaquÃn.
En su confidenta, que las malas lenguas suponÃan su Enone, hizo también maravillas. Era una francesa que antes de entrar en su casa se habÃa sustentado dando lecciones del propio idioma y del inglés, que sabÃa casi con igual perfección. Rafaela, que la habÃa tomado primero por maestra, acabó por tomarla por acompañanta. La sentaba a su mesa, la llevaba consigo a misa, a tiendas y a paseo, ya a pie, ya en coche, y en sus tertulias le encomendaba que sirviese el té y que diese conversación a los tertulianos más fastidiosos y ordinarios.
