Genio y figura
Genio y figura Mientras mejor dotado de brillantes cualidades entendÃa Rafaela que estaba un sujeto, y mientras mayores simpatÃas le inspiraba, mayor y más vehemente era en ella el deseo de corregir sus faltas, haciendo de él un dechado de perfección, hasta donde la perfección es dable a nuestra decaÃda humana naturaleza. Por esto me atrevo a asegurar que con nadie anheló más fervorosamente ejercer su eficaz magisterio que con el ilustre Pedro Lobo, Ayudante de campo de Juan Manuel Rosas, dictador de la República Argentina.
En 1850, Pedro Lobo habÃa venido a RÃo con el carácter oficial de Agregado militar a la Legación de su patria, si bien se susurraba que tenÃa instrucciones secretas del dictador, cuyo favorito era.
