El arte y la revolucion
El arte y la revolucion La pantalla tripartita nos da un vulgar paisaje marino, pero se trata aquí de un paisaje fabricado de tres pequeños e idénticos paisajes, repetidos. Es como si de tres enanos agrupados saliese un solo gigante, con una sola gran cabeza hecha de las tres cabecitas, etc.
De esta rítmica a tres pantallas, se puede deducir muy densas consideraciones relativas a la posibilidad de comunicar a una misma imagen, idea o hecho material objetivo, valiéndonos únicamente del movimiento, una forma múltiple y diversa de sí misma, un ritmo orgánico nuevo, prolongación y crecimiento de la imagen, hecho o idea primitiva[17].