El arte y la revolucion
El arte y la revolucion En nombre de América Latina consiguen hacerse ricos, conocidos y prestigiosos. América Latina sabe de discursos, versos, cuentos, exhibiciones cinemáticas, con música, pastas, refrescos y humores de domingo. En nombre de América Latina se merodea en tomo a las oficinas europeas de explotación de humildades infatuables de América, en busca de difusión de un folklore y una arqueologÃa que se trae por las crines a servir aprendidos apotegmas de sociologÃa barata. En nombre de América Latina se juega el peligroso rol diplomático de oratoria, susceptible de ser engatusado, en banquetes y aniversarios, a favor de flamantes quimeras convencionales de la polÃtica europea.
Para todo esto se prestan estas dos palabras. De ellas sacan gran provecho personal todos aquellos que nada pueden hacer por cuenta propia, sino agarrándose al paÃs de su procedencia y a antecedentes y referencias de familia.
Hasta Maurice Barrés, precisamente el Barrés del «culto del yo», ha aprovechado de América Latina.
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Todo lo que llevo dicho aquà es mentira.
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No quiero referir, describir, girar, ni permanecer. Quiero coger a las aves por el segundo grado de sus temperaturas y a los hombres por la lengua dobleancho de sus nombres.