El arte y la revolucion
El arte y la revolucion De lo que, tocante a arte socialista y arte bolchevique, llevo dicho hasta aquí, pueden deducirse dos criterios en esta cuestión. En primer lugar, tomado el arte soviético como medio de realizar el socialismo y como una fuerza dialéctica de creación de aquella sociedad, ese arte puede considerarse o, mejor dicho, caracterizarse como socialista. En segundo lugar, tomado el arte soviético como reflejo y expresión de la sociedad de que procede, también puede caracterizarse como socialista, puesto que él encierra, repetimos, muchas y fundamentales formas, socializadas ya, de la vida colectiva.
Pero, juzgadas las cosas con mayor precisión, es imposible no percibir, a la base del arte y la literatura soviéticos, todo el espíritu y todos los caracteres de lo que más adelante hemos designado con el nombre de arte bolchevique. Más que expresar las formas de una nueva sociedad, socializada en un 25% a 30%, el arte soviético se propone, de preferencia, atizar y adoctrinar la rebelión y la organización de todas las masas del mundo, para la protesta, para las reivindicaciones, para la lucha de clases y para la revolución universal. Así pues, reuniendo el arte y la literatura soviéticos, responden exactamente a la ejecutoria del arte bolchevique de que hemos hablado anteriormente.
