El arte y la revolucion
El arte y la revolucion Lo mismo ocurre con la arquitectura, la música, el cinema, etc. Un edificio se construye con piedra, acero, madera, etc., pero no con objetos. SerÃa absurdo un palacio fabricado de mesas, animales, tambores, trenes, barcos, con sus movimientos y roles peculiares. La música, asimismo, resulta de una ordenación de simplessones sueltos y no de frases sonoras. SerÃa absurda una rapsodia fabricada de mugidos de ganado, de chirridos de puertas, de risas, pasos, rumores vegetales, estruendos meteorológicos. En la «Consagración de la Primavera», de Stravinski, se puede constatar —como en una vivisección— el libre nacimiento de los sones, independientes de todo organismo sonoro y de toda combinación armónica y melódica. El cinema embrionario trabajaba con escenas y episodios enteros, es decir, con masas de imágenes. Hoy empieza a trabajar con elementos más simples, con imágenes instantáneas y al millonésimo de segundo, combinadas y «découpées» según el sentido cinemático del realizador. Ejemplos: «Los tres espejos», corrido en el cinema de vanguardia de las Ursulines de ParÃs y, en más ancha y esencial medida, «El operador», de Tziga Vertov, y gran parte del cinema ruso[11].