Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Adelaida acabó el trasquilo.
—¿Qué estás haciendo?
Balta llegó y su mujer se echó a reÃr, respondiéndole, bajo un halo llameante de casta verecundia:
—Nada. Ya está. Ya está terminado.
—Con que solo para pelar al animal vengo, suspendiendo y abandonando tanto trabajo que hay allá… ¡Qué tal mujercita!
Ella se reÃa más dulcemente aún, y el marido acariciola conmovido y lleno de pasión.
Aquel dÃa en que cantó la gallina, Adelaida estuvo gimiendo hasta la hora en que [se] acostó.
Fue una noche triste en el hogar.
Balta no pudo dormir. RevolvÃase en la cama, sumido en sombrÃos pensamientos. Desde que se casaron era la primera zozobra que turbaba su felicidad. De vez en cuando se oÃa el gemir entrecortado de Adelaida.
