Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Le pareció que a veces deslizábanse a lo largo del muro que daba al cerco del camino, rozándolo y produciendo un rumor atropellado de trajes y ponchos inmensos, cortejos intermitentes y misteriosos. ¿No habrÃa quizá venido del pueblo su madre?
Sonaron unos pasos lentos y duros. Santiago se volvió a todos lados, tratando de escrutar las tinieblas frÃas y mudas, y musitó, sin saber lo que decÃa, presa de indescriptible sensación de pavor:
—¡Quién!… ¿Qué cosa?…
Los pasos se aclararon. Era un jumento errabundo y abandonado, sin duda, a campo libre.
Santiago sentose, tranquilizado, otra vez en el poyo. A poco rato dormÃa el pequeño un sueño sobresaltado y doloroso.
Sobre el techo graznó toda la noche un búho. Hasta hubo dos de tales avechuchos. Pelearon entre ambos muchas veces, en enigmática disputa. Uno de ellos se fue y no volvió.
Obsesionado Balta por los celos, aquella noche injurió a su mujer, la acuchilló a denuestos, y, poseÃdo del más sincero y recóndito dolor, la decÃa:
—Está bien, Está bien. ¡Pero tú has muerto ya para mÃ!
Adelaida intentó en un principio persuadirle de que sus cargos eran infundados.
