Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Uno de mis compañeros de celda, en esta noche calurosa, me cuenta la leyenda de su causa. Termina la abstrusa narración, se tiende sobre su sórdida tarima y tararea un yaraví.
Yo poseo ya la verdad de su conducta.
Este hombre es delincuente. A través de su máscara de inocencia, el criminal hase denunciado. Durante su jerigonza, mi alma le ha seguido, paso a paso, en la maniobra prohibida. Hemos entrambos festinados días y noches de holgazanería, enjaezada de arrogantes alcoholes, dentaduras carcajeantes, cordajes dolientes de guitarra, navajas en guardia, crápulas hasta el sudor y el hastío. Hemos disputado con la inerme compañera, que llora para que ya no beba el marido y para que trabaje y gane los centavos para los pequeños, que para ellos Dios verá… Y luego, con las entrañas resecas y ávidas de alcohol, dimos cada madrugada el salto brutal a la calle, cerrando la puerta sobre los belfos mismos de la prole gemebunda.
