Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Túpac Yupanqui abandonó su silla de oro y penetró a sus aposentos, seguido de Raucaschuqui. Los demás estuvieron indecisos de la conducta que les tocaba seguir, a raÃz del enojo del Inca. El heredero cubrió su cabeza de jaguar y echando, con ademán de rabia y de dolor, la capa a uno de los hombros, se dirigió al pórtico y desapareció, seguido de dos jóvenes huaracas, sus ayudantes en campaña.
El dÃa en que, según los cálculos de los llacta-camayocs, deberÃa terminar la cacerÃa, se tomó las disposiciones necesarias a fin de que el Emperador presenciase, por expreso deseo suyo, la maniobra final del chacu.
Sesenta mil quechuas habÃan sido desplazados en todo el territorio, para la caza. Actuaban en la región del Cusco cinco mil, los mismos que, hacÃa tres semanas, salieron a los montes y quebradas, portando centenares de lazos, armas diversas, alcos de caza, abundantes vÃveres. La estacada esperaba ya en la llanura de Vilcamayo, al sur del palacio de Colcapata. Era un semicÃrculo inmenso, cuyos extremos abrÃanse mirando a las montañas, en un claro que medÃa medio tiro de honda. Aquella mañana, se vio a algunas mujeres atando a los cordeles los colgajos pintados y fantásticos, que debÃan servir para apriscar. A los arrabales de la ciudad llegaron, al amanecer, algunos guanacos fugitivos, saltando cercas y tapias.
