Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos El Inca armó caballeros a los vencedores, a los sones triunfales del hailli, coreado por el pueblo. Los héroes calzaron las ojotas de lana, ciñendo el huara, en señal de virilidad y las madres coronaron sus sienes de verdes siemprevivas.
En medio del entusiasmo de la multitud, la jarra de Hiray se hizo trizas. Poseída de presentimiento, la ñusta se puso a llorar.
A la mañana siguiente, Runto Caska despertó muy temprano. Su mirada era reposada y denunciaba un bienestar profundo. El día anterior estuvo preocupado por la escena del adivino, pero terminó por hallar tan vacío, absurdo y ridículo aquel incidente, que lo olvidó y no le dio mayor importancia. Mas he aquí que ahora, en forma inopinada, empezaba a sentirse, ante su recuerdo, atenaceado por numerosos y encontrados pensamientos. Esto era extraño. El pliego de pronósticos se presentaba ahora con cierto colorido y con tal vida, que le empezó a inquietar, sin poder evitarlo. La ruina del Imperio, quipus de púrpura, el yllapa deshecho, las reliquias sagradas en manos extranjeras, un hombre coronado de espinas… Runto Caska hizo un movimiento al azar. Un sutil presentimiento hirió en este momento a Runto Caska. Apartó las almohadas y saltó del lecho. El corazón empezaba a decirle que en las visiones del adivino gusaneaba tal vez un porvenir nebuloso y lleno de amenazas.
