Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos —Runto Caska. Eres un caro hijo del reino. Mi padre, el Sol, virtió abundante luz en tu cerebro, para que la pusieses al servicio de su pueblo. Amas a tu Emperador, al que prestaste siempre el auxilio de tu consejo y entusiasmo. Dime, noble artista: ¿no es acaso frágil fruto de tu imaginación, herida de temor, cuanto acabas de hablarme?
—¡Poderoso Túpac! Bien sabes que jamás el vano miedo halló presa en mi pecho y que voz de consejo que salió de mis labios, animada fue siempre de madura y serena reflexión. ¡Señor! ¡Aquà están todos mis huesos, para que de ellos se haga una hoguera, a cuyo fulgor podáis ver si el error ha graznado en mis palabras!
Un profundo y grave silencio se produjo, durante el cual Runto Caska permaneció inclinado. El Inca se puso de pie y dio algunos pasos sin pronunciar palabra. De la próxima galerÃa llegaban trinos de pájaros exóticos, en sus finas jaulas de plata. Una hermosa doncella de Huaylas, del dulce color del banano, de abundosa cabellera y vincha de esmeraldas, hacÃa arder, en un ángulo de la estancia, un sahumerio del que salÃa un cálido perfume de ánades de Chincha.
Transcurrieron muchos soles después del diálogo entre el Inca y Runto Caska, hasta el dÃa en que el Emperador hizo venir a su presencia al artista y le dijo: