Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos Y una semana después de las fiestas del Inti Raymi, se efectuó el ayuno riguroso en todas las comarcas del reino y los sacerdotes designaron las llamas y sus crías, que debían servir al holocausto. La víspera del sacrificio, se vio a Runto Caska cruzar delante de la fuente de piedra de la Plaza de la Alegría, acompañado de Kusikayar y de la infanta Rahua, prometida de Huayna Cápac.
El crepúsculo arrancaba de los muros de oro del Coricancha un reflejo amarillo y melancólico. La plaza estaba desierta. De cuando en cuando, se veía algún mita retardado, un guardia, una mujer con un cántaro de agua o un pastor arreando su ganado a la Intipampa. El hielo del raymi daba al aire una punzante aspereza. Runto Caska, agazapándose en su manto bordado de finos líquenes de Jauja, apresuró el paso.
—Cien llamas y sus crías —dijo Rahua— ya están escogidas, en las dehesas y huertos del Hurin-Cusco.
—El Inca está contento —murmuró Kusikayar—. ¿Y tú, Runto Caska? ¿Qué opinas y auguras del sacrificio?
Runto Caska puso una mirada de fe en Kusikayar:
—¡La raza del Sol es inmortal!
Al día siguiente tuvo lugar el holocausto.
