Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos —Para limpiar la veta y dejar libre el metal.
—¿Y qué vas a hacer con metal?
—¿A ti no te gusta tener dinero? ¡Qué indio tan bruto!
El sora vio sonreír al obrero y él también sonrió maquinalmente, sin motivo. Le siguió observando todo el día y durante muchos días más, tentado de ver en qué paraba esa maniobra de aceitar grúas. Y otro día, el sora volvió a preguntar al obrero, por cuyas sienes corría el sudor:
—¿Ya tienes dinero? ¿Qué es dinero?
El obrero respondió paternalmente, haciendo sonar los bolsillos de su blusa:
—Esto es dinero. Fíjate. Esto es dinero. ¿Lo oyes?…
Dijo el obrero esto y sacó a enseñarle varias monedas de níquel. El sora las vio, como una criatura que no acaba de entender una cosa:
—¿Y qué haces con dinero?
—Se compra lo que se quiere. ¡Qué bruto eres, muchacho! Volvió el obrero a reírse. El sora se alejó saltando y silbando. En otra ocasión, otro de los soras, que contemplaba absortamente y como hechizado a un obrero que martillaba en el yunque de la forja, se puso a reír con alegría clara y retozona. El herrero le dijo:
—¿De qué te ríes, cholito? ¿Quieres trabajar conmigo?