Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos —Bueno. ¿Has dado de comer al caballo?
—SÃ, señor. Le he echado un tercio de alfalfa.
—Bueno. Ahora, más tarde, cuando se enfrÃe más, le quitas la montura y le echas otro tercio.
—Muy bien, señor.
—Y bien de mañana, anda donde el tuerto Lucas y dile que vaya a traerme la mula negra. Dile que esté aquÃ, a lo más, a las nueve de la mañana. Sin falta. Porque tengo que ir a la chacra…
—Muy bien, señor. ¿No necesitan otra cosa?
—No. Puedes ir a acostarte.
Laura hizo un gesto de sumisión.
—Buenas noches, señores —dijo y salió inclinada.
—Buenas noches.
Los hermanos Marino miraron largamente el esbelto y robusto cuerpo de Laura, que se alejaba a paso tÃmido, las polleras granates cubriéndole hasta los tobillos, la cintura cadenciosa y ceñida, los hombros altos, el pelo negro y en trenzas lacias, el porte seductor.